El pasado 7 de marzo de 2019, Venezuela sufrió uno de los apagones eléctricos más extensos y dramáticos de la historia, acentuando la crisis política, social y económica que ya vive el país.

Imágenes satelitales. Antes y después del apagón de Venezuela del pasado 7 de marzo de 2019. / NASA / Public Domain

Aunque Nicolás Maduro ha señalado que la interrupción del servicio fue producto de una hackeo cibernético realizado desde Estados Unidos, voceros de la oposición venezolana y especialistas del tema, han indicado que la falta de mantenimiento e inversión, son las principales causas del problema eléctrico que hoy vive el país.

A pesar de ello, el gobierno bolivariano ha decidido iniciar un plan de racionamiento eléctrico nacional que incluye a Caracas, sometiendo a la población a cortes promedios de 8 a 12 horas semanales, siendo el Zulia uno de los estados más afectados donde se han reportado interrupciones del servicio eléctrico de hasta 120 horas por semana.

Esta situación que se ha traducido en pérdidas millonarias para el aparato productivo nacional, también está perturbando el día a día de la población, que con los cortes programados tiene más problemas para acceder a servicios básicos como agua, comida, transporte y comunicación, empeorándose con creces la vida del venezolano.

Sin embargo, el racionamiento eléctrico es solo la punta del Iceberg de esta tragedia social, pues la economía venezolana que tiene más de 5 años en recesión, pudiera llegar según datos del FMI a más de 10.000.000% de inflación a final de año, lo que sin duda profundizaría gravemente la crisis social del país petrolero.

Si bien, el pasado 30 de abril Juan Guaidó, presidente de la asamblea nacional y líder actual de la oposición venezolana dirigió lo que sería el capítulo final de la Operación Libertad para cumplir con el objetivo del cese a la usurpación, el resultado fue fallido, quedando del intento de golpe al menos 5 personas fallecidas, más de 50 heridos y un centenar de detenidos, entre ellos el diputado Edgar Zambrano.

Aunque el líder derechista tiene el respaldo de la mayoría de los países de la comunidad internacional con Estados Unidos a la cabeza, en las últimas semanas los gobiernos de China, Rusia, Cuba e Irán, han dado apoyo político, económico y militar a Nicolás Maduro, complicándose la resolución de la crisis política venezolana.

Este escenario que, según algunos analistas, pudiera estar reavivando una nueva guerra fría, involucraría directamente a países del sur, quienes tendrían que prepararse para recibir un mayor número de inmigrantes venezolanos, pero al mismo tiempo, a disponer de sus ejércitos y presupuestos en caso de una posible conflagración bélica que coloque en riesgo su soberanía nacional.

Pese a que Washington y Moscú han dicho que abogan por una resolución pacífica del conflicto venezolano, lo cierto es que ninguno de los países descarta la asistencia militar, pues ya ha quedado claro que ambas potencias tienen marcados intereses políticos y económicos en Suramérica para seguir con la hegemonía mundial.

Ante esta disputa silenciosa que tienen los representantes del mundo por controlar el poder, los apagones eléctricos en Venezuela siguen desplazando poco a poco a sus habitantes, quienes ahora tienen problemas con el abastecimiento de gasolina, agua, gas doméstico e incluso el servicio de telefonía e internet.

En Venezuela pareciera estar gestándose una hecatombe social, que
seguramente tendría un gran impacto negativo para algunos países de Suramérica. Mientras esto sucede, quienes tienen la potestad de acordar resoluciones que garanticen la vida de los venezolanos, parecieran no tomar las decisiones acertadas.

¿Acaso se está comprometiendo las generaciones futuras por intereses personalistas? ¿Son los apagones en Venezuela una advertencia a un eventual apagón económico y social para Suramérica en los próximos años? ¿Qué se está esperando para resolver el conflicto social venezolano? ¿Cuánto más esperar?

Este es un artículo invitado escrito por Rafael Duarte. Él es Critico de Cine en Venezuela, Licenciado en Educación Mención Filosofía (UCAB) y Magistrer en Estudios Sociales y Culturales (ULA), además escritor de la Revista SIC. Si está interesado en escribir un artículo para El Hemisferio, envíe un correo electrónico a elhemisferioblog@gmail.com.