La caricatura “Calvin and Hobbes” de Bill Watterson estuvo en circulación entre 1985 y 1995. La tira seguía las aventuras de Calvin, un niño de seis años con una tremenda imaginación, y su mejor amigo Hobbes, un peluche vivo. Algunas veces los dos jugaban “Calvinball”, un juego que escapa la descripción sencilla. Esto se debe a que una de las muchas reglas del juego (la Regla) es que uno puede crear nuevas reglas a cualquier momento. La Regla resulta en caricaturas divertidas, porque cada juego de Calvinball termina en una caminata por lo absurdo ya que los protagonistas terminan creando reglas, contra-reglas y contra-contra reglas ad infinitum.

Waterson creo mas que una avenida para dibujar cuentos interesantes cuando invento Calvinball. La paradójica estructura del juego (la Reglas es que yo puedo romper cualquier regla si llamo atención a la Regla) esta basada en una ilusión que sirve para convertir al pendemonio en algo mas soportable. Si la Regla es que no hay reglas, entonces la Regla no necesita existir. Sin embargo, un juego sin reglas no puede llamarse un juego. Enfrentados con el dilema de querer jugar un juego sin reglas y corriendo el riesgo de no tener al que llamar juego, los protagonistas encontraron una manera de legalizar la ilegalidad que buscaban.

La Regla de Calvinball nos da un lente interesante por el cual podemos examinar la caída de Venezuela hacia el autoritarismo bajo el mando del presidente Nicolás Maduro. El régimen de Maduro parece haberse convertido en la dictadura mas nueva de américa latina tras el curso de los últimos meses gracias en gran parte a su impresionante habilidad de citar el seguimiento de la ley al mismo tiempo que la viola. En otras palabras, la Venezuela de hoy esta bajo el comando de una copula de élites que a instalado la ilegalidad como ley, lo cual resulta en un régimen que actúa de cualquier manera que desee sin preocupare por la ley. El resultado de esta farsa es el endurecimiento del poder de Maduro contra los deseos de la mayoría en lo que es comparable al juego de Calvinball mas trágico del mundo.

Que los gobiernos muchas veces violan las mismas leyes que ellos escribieron es una banalidad. Sin embargo, lo que separa al ejemplo de Venezuela is que solo la llamada a la es necesario para que se pueda violar. Si esa llamada es ilegitima o incoherente no importa: solamente hacer el llamado a la ley es suficiente. En otras palabras, lo que le da el poder al régimen de Maduro para romper sus propias leyes no es alguna especie de interpretación ingeniosa  de la ley o ni siquiera el abuso de una ley de emergencia del tipo que los gobiernos crean en tiempos difíciles, si no mas bien el decir la frase, “Yo puede hacer [esta cosa ilegal] porque la ley dice que puedo…”. Esto se ve en el hecho que en muchas ocasiones el régimen de Maduro cita de manera incorrecta una ley como excusa para romper otra; en otras palabras, la base legal para la citación no existe. Al igual que la Regla de Calvinball es una ilusión para convertir lo ilegal en lo legal, también lo son las muchas llamadas a la ley del régimen de Maduro. Quizás no hay mejor ejemplo de este mecanismo in la Venezuela de hoy que la Asamblea Constituyente.

La Asamblea Constituyente

Cuando el presidente Maduro anuncio que el país iría a votar por la Asamblea Constituyente un discurso el primero de mayo, el cito un supuesto poder establecido en la Carta Magna para convocar el procedimiento. Ese día, Maduro dio lo sin duda sera recordado como el discurso mas importante de su presidencia cuando dijo:

Hoy 1 de mayo anuncio que en uso de mis atribuciones presidenciales como jefe de Estado constitucionales de acuerdo al artículo 347 convoco al Poder Constituyente Originario para que la clase obrera y el pueblo convoque a la Asamblea Nacional Constituyente.

La frase es oscura y serpentina, y es precisamente en lo oscuro y serpentino donde se juega Calvinball. El articulo 347 no de la constitución nacional le da a Maduro el poder para convocar el “Poder Constituyente Originario” (de hecho, el articulo claramente expresa que solo “el pueblo de Venezuela” puede hacer esto), pero eso no tiene nada que ver con el punto. Solo el llamado a la ley es necesario para crear la ilusión. Cuando Maduro hizo este anuncio, la audiencia aplaudió llena de adoración y menos de tres meses después la Asamblea Constituyente fue electa.

Por poco tiempo, la Mesa de la Unidad Democratica (MUD), el bloque opositor de Venezuela, paracia estar listo para lanzar un ataque final contra el regimen de Maduro sobre el tema de la Constituyente. Las manifestaciones que empezaron el primero de abril de esto año sobre un par de decisiones del Tribunal Supremo de Justicia que fueron vistas como agresiones fatales contra la independencia del poder legislativo encontraron un nuevo enemigo: la Asamblea Constituyente. A medida que el 30 de julio se acercaba, la MUD intensificaba su discurso. La oposición llamo a millones de Venezolanos a participar en un plebiscito contra la Asamblea Constituyente el 16 de julio y declaro que “a hora cero” había llegado y que la historia del país había entrado una fase critica. Las manifestaciones se intensificaron al acercarse el 30 de julio. La elección se acercaba mas y mas, y parecía que el futuro de Venezuela seria decido en las calles del país y no en los centros de votación.

El 30 de julio vino, y después se fue.

La elección para la Asamblea Constituyente sera recordada en la historia de Venezuela como el ataque mas grosero contra el principio de elecciones libres y abiertas visto en el país, junto con las trampas electorales de Marcos Pérez Jiménez del año 1957. Sin embargo, la Asamblea Constituyente fue instalada el 4 de agosto mientras que el país todavía sentía asco sobre las revelaciones que el régimen había inventado los resultados de la elección. Los miembros de la Asamblea Constituyente, liderados por la es-ministra de relaciones exteriores Delcy Rodríguez, se instalo en el hemiciclo parlamentario sin pena, y tienen ya mas de una semana trabajando como el organismo mas poderoso en Venezuela sin nadie quien pueda oponerlos. La Asamblea Constituyente manda, y sus decisiones no pueden ser impedidas de alguna manera por ninguna institución o individuo, como lo dice el articulo 349 de la constitución nacional.

La Ilegalidad Como Ley

Para los que seguimos los eventos de Venezuela cercanamente, el 31 de julio fue un día raro. El discurso de la oposición en los días antes de la elección de la Asamblea Constituyente hizo sentir que el 31 de julio no llegaría.  Mas de una decena de personas murieron en la violencia del día de la elección mientras que pocos Venezolanos entraban a los centros de votación. Parecía que el conflicto entre la MUD y el gobierno iba a explotar en una matanza sin medida. Pero el sol salio el 31 de julio, y Venezuela siguió por su camino.

Lo que explica este impresionante enfriamiento de la tensión en el país de los días antes de la elección es la institucionalización la ilegalidad como ley en Venezuela. “La elección no debería haber pasado” es contrarrestado con el articulo 347 de la constitución. “La elección fue un fraude” es contrarrestado con el hecho que el Consejo Nacional Electoral, la autoridad electoral suprema en Venezuela, dijo que la elección no fue un fraude. “La Asamblea Constituyente es ilegitima” es contrarrestado con el articulo 349 de la constitución. Cada critica que se le puede hacer al régimen y sus acciones puede ser contrarrestada al citar una ley o articulo constitucional. Para el régimen de Maduro, no importa si existe base legal para hacer esos argumentos. La Regla de Calvinball crea una ilusión: esconde un dato fundamental del juego que acabaría con el mismo si existiera en la superficie. En esta misma manera, los llamados a la ley del régimen de Maduro son también una ilusión porque no constituyen legalidad, si no que permiten la existencia de la ilegalidad.

En la Venezuela de Maduro, no hay acción legal de no pueda ser neutralizada por una ilegal hecha legal a través de un llamado a la ley. Esto es la ilegalidad como ley.

Giancarlo Fiorella es un estudiante de doctorado en el Centro de Criminologia & Estudios Sociolegales en la Universidad de Toronto. Sus estudios se concentran en la reaccion estadal a manifestaciones en Venezuela y es el fundador de In Venezuela, una website dedicada a prestar un resumen diario de la crisis en Venezuela en ingles.

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